Padre León Dehon, misionero en su actividad escritural para el apostolado social: las Conferencias Romanas y los desafíos contemporáneos
Resumen
Este artículo propone una lectura hermenéutica de la obra social y espiritual de León Dehon, sacerdote francés, fundador de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús y figura significativa del catolicismo social de fines del siglo XIX. La hipótesis central sostiene que Dehon fue misionero también a través de la escritura: por medio de las Conferencias Romanas, del Manual Social Cristiano, del Catecismo Social y de otros textos formativos, buscó traducir la devoción al Corazón de Jesús en una praxis histórica orientada a la justicia social, a la formación de conciencias y a la regeneración moral de la vida pública. Desde una metodología hermenéutica que articula teología y ciencias sociales, el trabajo relee el contexto de la cuestión obrera, la recepción de Rerum Novarum y la espiritualidad de la reparación. Luego dialoga con la crisis climática, la desigualdad económica global, la revolución digital, los movimientos sociales vinculados a la dignidad de la mujer y la crisis de la democracia. Finalmente propone líneas de pastoral social de inspiración dehoniana para el 2026.
Palabras clave: León Dehon; Conferencias Romanas; apostolado social; reparación; doctrina social de la Iglesia; pastoral social
Introducción
León Dehon no puede ser comprendido sólo como fundador religioso ni únicamente como promotor de una espiritualidad del Sagrado Corazón. Fue, al mismo tiempo, un lector creyente de la modernidad social, un pastor que buscó responder a la cuestión obrera y un escritor cuya actividad tuvo un propósito claramente apostólico. En él, la escritura no aparece como una tarea secundaria ni como un ejercicio de erudición desconectado de la vida. Sus obras, conferencias, artículos y manuales nacen de la convicción de que la fe debe formar sujetos capaces de leer la realidad, juzgarla desde el Evangelio y actuar en ella con responsabilidad moral. Sus Conferencias Romanas[1], pronunciadas entre 1897 y 1900, condensan de modo singular esa intuición, pues se dirigen a un público eclesial altamente calificado y buscan persuadir a la Iglesia de que la problemática social no es periférica, sino constitutiva de su misión[2].
La aproximación metodológica de este artículo es hermenéutica. Se busca situar a Dehon en su contexto, discernir los núcleos permanentes de su pensamiento social y ponerlos en diálogo con los desafíos contemporáneos. Esta lectura se apoya en la teología, especialmente en la espiritualidad del Corazón de Jesús y en la doctrina social de la Iglesia, y dialoga con las ciencias sociales. No se trata de repetir literalmente sus fórmulas, sino de preguntarse qué dinamismo misionero puede ofrecer hoy su actividad escritural. En este punto resulta iluminador que Dilexit nos recuerde que el amor al Corazón de Cristo impulsa hacia la fraternidad, la dignidad de los más débiles y el cuidado del mundo común[3].
1. El contexto de su época y la misión social de la escritura
El mundo en el que vive y escribe León Dehon está marcado por la industrialización, la urbanización acelerada, la secularización conflictiva y el surgimiento de nuevas formas de organización política y social. La Francia de la Tercera República experimentaba fuertes tensiones entre Iglesia y Estado, mientras el desarrollo económico generaba riqueza para algunos y precariedad para muchos. La llamada cuestión social no era sólo un problema económico; comprometía la estructura de la familia, la educación, la salud, la moral pública y la relación entre la Iglesia y el pueblo trabajador. Desde su experiencia pastoral en Saint-Quentin, Dehon percibió que la evangelización no podía limitarse a la administración sacramental y dejar intactas las causas del sufrimiento social. Por eso desarrolló patronatos, círculos de obreros, espacios educativos y formas de acompañamiento destinadas a jóvenes, trabajadores y empleadores[4].
La escritura se convirtió muy pronto en una extensión de esa praxis pastoral. Diversos estudios de la tradición dehoniana muestran que el fundador utilizó revistas, manuales[5], catecismos[6], hojas públicas e incluso afiches como instrumentos de formación y de intervención social. No escribía para retirarse del mundo, sino para entrar en él con mayor eficacia. La revista Le Règne du Coeur de Jésus dans les âmes et dans les sociétés, iniciada en 1889, revela con claridad su horizonte: el Reino del Corazón de Jesús debería alcanzar no sólo las conciencias individuales, sino también la organización de la convivencia humana[7]. En ese sentido, puede afirmarse que Dehon fue misionero por la pluma. Su actividad escritural fue un apostolado dirigido a modelar criterios, orientar prácticas y crear una mediación entre espiritualidad y responsabilidad histórica.
Este horizonte explica también su cercanía a la democracia cristiana de su tiempo. En Dehon, esta expresión no remite sólo a una estructura partidaria, sino a una corriente católica que buscaba reconciliar a la Iglesia con la sociedad moderna sin ceder al individualismo liberal ni a la lucha de clases como principio absoluto. Su adhesión a esta corriente se vincula con el ralliement promovido por León XIII y con la intuición de que el retorno del mundo obrero a la Iglesia exigía una verdadera conversión pastoral e intelectual[8].
La recepción de Rerum Novarum fue decisiva en este proceso[9]. Los estudios sobre Dehon coinciden en que fue uno de los intérpretes más lúcidos y activos de la encíclica de 1891. No la recibió como simple doctrina para citar, sino como programa de pastoral social. De ahí su empeño por explicar el magisterio pontificio a sacerdotes, laicos, obreros y empresarios. En diciembre de 1897 publicó un estudio sobre las directrices políticas y sociales pontificias y asumió expresamente la tarea de ser apóstol del pensamiento de León XIII. En su lectura, la cuestión obrera y la reconciliación del catolicismo con la sociedad moderna eran dos dimensiones de un mismo desafío[10]. Esta intuición es central para comprender sus Conferencias Romanas: la Iglesia debía aprender a hablar socialmente sin perder su centro espiritual.
Dehon insistió también en la formación social y político-moral de los creyentes. No bastaba con compadecerse del pobre ni con exhortar a la caridad individual. Era necesario educar la conciencia, formar dirigentes, acompañar a quienes tenían responsabilidades empresariales y enseñar a leer la realidad a la luz del Evangelio. Por eso su proyecto no puede reducirse a filantropía religiosa. Propuso una formación integral que articulara espiritualidad, moral, vida pública y estructuras sociales. Algunos materiales recientes de la espiritualidad dehoniana han subrayado justamente que Dehon buscó una respuesta apostólica adaptada a las crisis de la Iglesia y del mundo, y que su acción combinó dimensión contemplativa, compromiso educativo, sensibilidad social y lectura atenta de los signos de su tiempo[11].
Desde esta perspectiva se entiende mejor la responsabilidad moral que Dehon atribuye a la justicia social. La miseria no es sólo un dato sociológico, sino una herida que interpela la conciencia cristiana. Karol Klauza señala que, para Dehon, las miserias económicas eran tan relevantes como las miserias morales y religiosas, y que una sociedad donde reinan la justicia y la paz constituye un signo de la presencia salvadora del Corazón de Jesús[12]. Esta afirmación permite apreciar el carácter propiamente teológico de su pensamiento social. La cuestión obrera no es ajena a la fe; toca la soteriología, la moral y la comprensión misma de la misión eclesial.
Aquí la espiritualidad de la reparación adquiere densidad. Si se la entiende superficialmente, podría parecer una forma de piedad centrada sólo en la compensación devocional. Sin embargo, en Dehon la reparación posee una amplitud mayor; brota de la experiencia del amor herido de Cristo y se traduce en adoración, ofrenda, obediencia y vida interior, pero también en compromiso social, en denuncia del pecado estructural y en trabajo por una civilización más justa. Los materiales publicados recientemente por la espiritualidad dehoniana muestran que el espíritu de amor y reparación atraviesa tanto la vida interior del fundador como sus múltiples iniciativas apostólicas, sociales y educativas[13]. La reparación, por tanto, no aleja del conflicto histórico; al contrario, obliga a asumirlo de un modo evangélico.
Por eso las Conferencias Romanas no deben ser leídas como un episodio aislado. Son un laboratorio intelectual y pastoral en el cual Dehon busca persuadir a la Iglesia de que el apostolado social exige visión de conjunto. Lo que está en juego no es sólo mejorar ciertos aspectos de la vida obrera, sino promover una reorganización cristiana de la sociedad, entendida no como imposición confesional, sino como irradiación pública de la justicia, la caridad y la verdad. Dehon es consciente de que la Iglesia de su tiempo enfrenta una pérdida de credibilidad ante amplios sectores populares. Su respuesta es misionera: no abandonar el mundo social a otras ideologías, sino salir a su encuentro con una propuesta integral.
2. Signos de los tiempos: desafíos contemporáneos
Si se quiere releer hoy la actividad escritural de Dehon para el apostolado social, es indispensable confrontarla con los signos de los tiempos contemporáneos. El primero de ellos es la crisis climática. La encíclica Laudato si' afirma que la crisis ecológica es inseparable de una crisis ética, cultural y espiritual. No se trata sólo del deterioro del ambiente como dato físico, sino de una lógica civilizatoria que rompe la relación con la creación, absolutiza el dominio técnico y convierte a los pobres en víctimas privilegiadas del daño ambiental. El informe de síntesis del The Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) de 2023 confirma que los riesgos climáticos afectan de manera creciente a poblaciones vulnerables y que el daño ya es observable en múltiples regiones del planeta[14]. Desde una lectura dehoniana, esto obliga a ampliar el sentido de la reparación hacia una ecología integral: reparar hoy significa también sanar la relación con la creación, con los pobres y con los límites de la técnica.
Un segundo signo del tiempo es la desigualdad económica global. Las cifras recientes del Banco Mundial muestran que la reducción de la pobreza extrema se ha desacelerado fuertemente y que miles de millones de personas permanecen por debajo de umbrales mínimos de bienestar. El problema no es sólo la persistencia de la pobreza, sino la consolidación de mecanismos estructurales que producen exclusión, endeudamiento, inseguridad laboral y fragilidad social[15]. Esta situación dialoga de modo evidente con las preocupaciones de Dehon. Si en su tiempo la industrialización producía proletarización y distanciamiento entre Iglesia y mundo obrero, hoy la financiarización, la precarización del trabajo y la concentración de riqueza generan nuevos rostros de descarte. La teología social no puede desentenderse de estas transformaciones si quiere conservar densidad histórica.
El tercer signo del tiempo es la revolución digital vinculada al desarrollo de la inteligencia artificial. La nota Antiqua et nova, publicada en 2025 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación, ofrece criterios de gran relevancia para este discernimiento. Dicho documento recuerda que la inteligencia artificial no equivale a la inteligencia humana, la cual es corporal, relacional, histórica y moral. Advierte también contra toda reducción funcionalista de la persona y subraya que las decisiones graves que afectan vidas humanas no deben delegarse sin responsabilidad en sistemas automatizados[16]. El desafío aquí no es demonizar la tecnología, sino impedir que el cálculo técnico suplante el juicio prudencial, la responsabilidad ética y la centralidad de la persona.
Desde la hermenéutica propuesta en este trabajo, este punto es crucial. Dehon quiso formar sujetos capaces de pensar cristianamente la vida social. Hoy esa tarea incluye discernir algoritmos, plataformas, automatización del trabajo y manipulación de conductas. Una pastoral social inspirada en Dehon no puede limitarse a reproducir contenidos religiosos en internet; debe educar para un uso ético de la tecnología y recordar que ningún sistema técnico puede reemplazar la conciencia moral.
Un cuarto signo del tiempo es lo que está siendo propagado por los movimientos sociales, entre ellos seria lo que representan y exigen los movimientos feministas. Este tema exige un discernimiento fino. No corresponde asumir de manera acrítica toda formulación ideológica presente en el campo feminista, pero tampoco es aceptable desoír los clamores concretos que denuncian violencia, exclusión y trato desigual hacia las mujeres. La declaración Dignitas infinita afirma con claridad que la violencia contra las mujeres constituye un escándalo global y recuerda que incluso en sociedades formalmente democráticas persisten situaciones de subordinación y de vulneración de la dignidad femenina[17]. Cabe señalar aquí que la Iglesia también desea apoyar la voz de las personas marginadas o discriminadas y que sufren por motivos de identidad de género, adicción a las drogas o por su precedencia. Una lectura dehoniana puede acoger esta interpelación desde la lógica de la reparación: donde hay humillación, abuso o invisibilización de la dignidad humana, allí existe un ámbito donde la misión cristiana debe hacerse presente.
El quinto signo del tiempo es la crisis de la democracia, visible en la polarización extrema, el deterioro de la confianza pública, la expansión de discursos simplificadores y el auge de formas populistas de conducción política. The International Institute for Democracy and Electoral Assistance (IDEA) ha advertido que los retrocesos en calidad democrática continúan superando los avances y que el deterioro afecta especialmente la representación y los derechos. Por su parte, Fratelli tutti distingue el auténtico protagonismo popular del populismo insano que manipula la cultura del pueblo para fines de poder, y denuncia asimismo la agresividad y la manipulación que se difunden a través del ambiente digital[18]. Esta convergencia entre análisis social y discernimiento eclesial es significativa. No basta defender abstractamente la democracia; hay que reconstruir mediaciones, hábitos de diálogo, educación crítica y amistad social.
En todos estos frentes se manifiesta una continuidad profunda con la intuición de Dehon. También hoy la Iglesia corre el riesgo de replegarse sobre una espiritualidad sin historia o, en el extremo opuesto, de diluirse en activismos sin raíz contemplativa. La propuesta dehoniana ayuda a evitar ambas reducciones. Su legado invita a pensar una espiritualidad del corazón que no huya del conflicto histórico, sino que lo atraviese con caridad inteligente, formación seria y capacidad de organización apostólica. En ese sentido, releer sus escritos sociales es también aprender un método: contemplar, discernir, formar y actuar.
3. Actuales formas de apostolado social y propuestas pastorales
A partir de lo anterior, puede delinearse un conjunto de formas actuales de apostolado social inspiradas en León Dehon. La primera es la solidaridad económica. No se trata sólo de ayuda asistencial ni de beneficencia puntual, sino de generar prácticas comunitarias que fortalezcan la corresponsabilidad. En el contexto chileno y latinoamericano, donde el endeudamiento de los hogares, la precariedad laboral y la incertidumbre material afectan duramente a muchas familias, una pastoral dehoniana podría promover fondos solidarios, redes de apoyo mutuo, formación para el trabajo decente, acompañamiento a emprendedores vulnerables y procesos de economía fraterna. Evangelii gaudium recuerda que no basta esperar resultados del mercado; se requieren decisiones y programas orientados a la distribución justa, al trabajo y a la promoción integral de los pobres[19]. Dehon seguramente habría reconocido aquí una tarea propiamente pastoral.
La segunda forma es el consejo o la abogacía en asuntos sociales y políticos. Hoy esa intuición puede traducirse en equipos pastorales capaces de acompañar conflictos territoriales, asesorar a comunidades vulnerables, leer políticas públicas y formar a laicos comprometidos con el bien común. No se trata de partidizar la pastoral, sino de reconocer que la caridad social necesita competencias, lectura estructural y presencia pública.
La tercera forma actual es la educación popular inspirada en el Evangelio. Dehon dedicó grandes energías a formar conciencias y esa herencia resulta especialmente fecunda en un tiempo saturado de información fragmentaria. La educación popular de inspiración cristiana puede ayudar a desarrollar el pensamiento crítico, la capacidad de diálogo y la conciencia moral. En este ámbito, la familia dehoniana podría impulsar escuelas de formación social, talleres de lectura crítica de medios e itinerarios bíblicos de discernimiento.
La cuarta forma es la comunicación mediática como evangelización. El propio Dehon comprendió el peso de la prensa, de las publicaciones y de los lenguajes de su tiempo. En la actualidad, el ambiente comunicacional está dominado por plataformas digitales, redes sociales, lógicas de atención fragmentada y narrativas breves. El Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2025 ofrece un criterio particularmente pertinente al invitar a comunicar la esperanza con mansedumbre y respeto[20]. Una evangelización digital de inspiración dehoniana debería asumir ese desafío con profundidad: no basta ocupar espacio en redes; hay que testimoniar con un modo de conversación pública que repare vínculos dañados, resista a la agresividad y ofrezca la palabra veraz, formativa y compasiva.
Desde esta perspectiva se puede proponer, para 2026, un conjunto de acentos pastorales concretos para laicos y religiosos dehonianos. El primero es una pastoral del mundo del trabajo, orientada a enseñar corresponsabilidad, ofrenda y solidaridad. Esta pastoral no debería limitarse a bendecir esfuerzos individuales, sino ayudar a leer las condiciones laborales reales, promover el apoyo entre trabajadores, formar con ética profesional y acompañar procesos de organización comunitaria. Allí donde el trabajo está herido por explotación, inseguridad o pérdida de sentido, la espiritualidad de la reparación puede convertirse en pedagogía de dignidad y fraternidad.
El segundo acento es una pastoral de apoyo e integración intersocial. Frente a sociedades fragmentadas por desigualdad, miedo y desconfianza, una pastoral dehoniana puede ofrecer espacios de encuentro, mediación comunitaria y proyectos comunes. La reparación adquiere aquí una forma relacional: restaurar la trama social y reconstruir la confianza.
El tercer acento es una pastoral cognitiva. Con esta expresión se alude a una acción evangelizadora que ayude a pensar mejor, a discernir con mayor lucidez y a liberarse de ideologías cerradas. En una época en que la sobreabundancia informativa convive con el empobrecimiento del juicio, la Iglesia puede prestar un servicio decisivo enseñando hábitos de razonabilidad, examinación de fuentes, diálogo argumentado y discernimiento espiritual. Esta pastoral no reemplaza a la catequesis, pero la complementa, porque ayuda a formar una inteligencia creyente capaz de resistir fanatismos, manipulación digital y simplificaciones afectivas.
El cuarto acento es una pastoral de evangelización digital. Su misión sería llevar la espiritualidad de la reparación al espacio de las redes sociales y de las comunidades virtuales mediante contenidos formativos, escucha y comunidades menos dominadas por la lógica del escándalo. No sería sólo una estrategia de visibilidad, sino una verdadera presencia misionera.
Conclusión
La relectura hermenéutica de León Dehon permite afirmar que su actividad escritural formó parte constitutiva de su misión. Escribió para evangelizar, para formar conciencia social, para acompañar a la Iglesia en un tiempo de crisis y para mostrar que la devoción al Corazón de Jesús posee un alcance histórico concreto. Sus Conferencias Romanas representan uno de los momentos más intensos de este apostolado intelectual y pastoral, porque articulan reflexión teológica, lectura social y horizonte misionero.
El valor contemporáneo de Dehon no está en repetir literalmente sus categorías, sino en recuperar su dinamismo. Frente a la crisis climática, la desigualdad económica, la revolución digital, los movimientos sociales y la fragilidad democrática, su legado invita a unir contemplación, pensamiento y acción. La reparación, entendida desde su centro evangélico, no es un refugio espiritualista, sino una forma de asumir la historia desde el amor de Cristo herido y ofrecido.
Para el año 2026, la familia dehoniana - laicos y religiosos - puede encontrar en este legado una orientación fecunda. Pastoral del trabajo, integración intersocial, formación del juicio y evangelización digital no son líneas accesorias, sino expresiones posibles de una misma misión: llevar el Reino del Corazón de Jesús a las almas y a las sociedades. Allí radica la actualidad de Dehon. Allí también aparece su condición de misionero en la escritura: un hombre que comprendió que las palabras, cuando nacen de la contemplación y se ponen al servicio de la justicia, pueden convertirse en verdadero apostolado.
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[1] Cfr. L. Dehon, La rénovation sociale chrétienne. Conférences données à Rome 1897-1900, Paris 1900.
[2] L. Dehon, La renovación social cristiana. Conferencias Romanas (1897-1900), ed. A. Perroux, trad. J. M. García Tutor, Madrid 2004; L. Dehon, Nos congrès, Paris 1897.
[3] Francisco, Carta encíclica Dilexit nos, Roma 2024 (DN), 217.
[4] Cfr. L. Poleszak, O. Leon Jan Dehon – życie oddane Najświętszemu Sercu Jezusowemu i służbie człowiekowi, https://duchowosc.scj.pl/o--leon-jan-dehon---zycie-oddane-najswietszemu-sercu-jezusowemu-i-sluzbie-czlowiekowi (12.03.2026); S. Tertünte, Katolicki przedsiębiorca w myśli i duszpasterstwie o. Leona Jana Dehona, en: L. Poleszak (ed.), W służbie królestwa Serca Jezusowego. Charyzmat o. Leona Jana Dehona i Zgromadzenia Księży Najświętszego Serca Jezusowego – aspekty apostolskie, Kraków 2025, 63-78.
[5] Cfr. L. Dehon, Manuel social chrétien, Paris 1894.
[6] Cfr. L. Dehon, Catéchisme social, Paris 1898.
[7] Cfr. G. Pisarek, Ojciec Leon Jan Dehon i środki społecznego przekazu, en: L. Poleszak (ed.), W służbie królestwa Serca Jezusowego. Charyzmat o. Leona Jana Dehona i Zgromadzenia Księży Najświętszego Serca Jezusowego – aspekty apostolskie, Kraków2025, 81-95.
[8] Cfr. G. Manzoni, León Dehon y la „Rerum novarum”, „Dehoniana” 1 (1990), 21-31; F. Rodríguez Garrapucho, „León XIII y Juan León Dehon, dos amigos en la lucha por el orden social cristiano”, „Dehoniana” 3 (2003), 39-83.
[9] Cfr. Leon XIII, Carta encíclica Rerum novarum, Roma 1891.
[10] G. Manzoni, León Dehon y la „Rerum novarum”, „Dehoniana” 1 (1990), 21-31.
[11] Cfr. G. Piątek, Budowniczy cywilizacji miłości i prekursor duszpasterstwa przedsiębiorców. Ksiądz Leon Dehon (1843-1925), en: J. Wełna, E. Ziemann (ed.), Cywilizacja miłości Serca Jezusa. Materiały z międzynarodowego sympozjum naukowego „Cywilizacja miłości Serca Jezusa. Kult Najśw. Serca Jezusa i społeczne idee o. Leona J. Dehona”. Stadniki, 25 kwietnia 2015 roku, Kraków 2016, 5-16.
[12] Cfr. K. Klauza, León Dehon modelo del testimonio cristiano en la vida social, „Dehoniana” 1 (1991), 162-165.
[13] Cfr. L. Poleszak, O. Leon Jan Dehon – życie oddane Najświętszemu Sercu Jezusowemu i służbie człowiekowi, https://duchowosc.scj.pl/o--leon-jan-dehon---zycie-oddane-najswietszemu-sercu-jezusowemu-i-sluzbie-czlowiekowi (12.03.2026).
[14] Cfr. Francisco, Carta encíclica Laudato si’, Roma 2015, 119; IPCC, AR6 Synthesis Report. Climate Change 2023, Ginebra 2023, https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/downloads/report/IPCC_AR6_SYR_LongerReport.pdf (10.03. 2026).
[15] Banco Mundial, Poverty, Prosperity, and Planet Report 2024, Washington D.C. 2024, https://www.worldbank.org/en/publication/poverty-prosperity-and-planet (10.03. 2026).
[16] Cfr. Dicasterio para la Doctrina de la Fe y Dicasterio para la Cultura y la Educación, Antiqua et nova. Nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana, Roma 2025, 1.34.44-45.
[17] Cfr. Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Declaración acerca de la dignidad humana Dignitas infinita, Roma 2024, 47.
[18] Cfr. International IDEA, The Global State of Democracy 2024: Strengthening the Legitimacy of Elections in a Time of Radical Uncertainty, Estocolmo 2024; Francisco, Carta encíclica Fratelli tutti, Roma 2020, 15.44-45.155-161.
[19] Cfr. Francisco, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, Roma 2013, 202-208.
[20] Cfr. Francisco, Mensaje para la LIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Roma 2025.
orcid.org/0000-0003-0403-4905